Diario Financiero, lunes 11 de noviembre 2019

La cobertura de prensa internacional ha mezclado hechos y análisis, con el fantasma de Pinochet y hasta un perro “matapacos”

Más allá de un terremoto o un acontecimiento político imposible de no ser registrado (la muerte de Augusto Pinochet, la elección de la primera mujer en la Presidencia o la llegada de la centroderecha al poder), desde mediados de la década de los noventa Chile se convirtió en uno de los países más aburridos de cubrir para un corresponsal o enviado especial. Un desierto de noticias.

Pero llegó el 18-0. Y ese país gris que ha evitado a los líderes populistas (hasta ahora) y que lideraba muchos de los rankings más soporíferos de la región, parece estallar por los aires. Ya no se trata de la violencia brutal de México, de la arraigada corrupción en Perú o de la crónica del chavismo que lleva 20 años escribiéndose. Finalmente, el irritante mejor alumno del curso sorprende reprobando un examen. Ahora sí, Chile está los titulares de los principales medios del mundo. Y de qué forma.

Primero, con un enfoque más basado en hechos, ya que el desconcierto es tan profundo dentro, como fuera del país. Lo que me consta, tras haber sido contactado por diarios de México, Colombia, Brasil e incluso ¡Corea del Sur!

Luego, vino el enfoque analítico, que va tras las posibles explicaciones. “Olla de presión que estalló”, “modelo de la dictadura que hace crisis” y “el descontento producto de la profunda desigualdad”, son algunas de las expresiones que se han vertido estos días. Obviamente, el centro de atención está en la grieta, no en la consistencia de los pilares. Pero se trata de noticias, no de ensayos.

Según monitoreos privados que se hacen a la prensa internacional con plataformas digitales, existe un énfasis marcado en las posibles violaciones a los derechos humanos, como un hilo conductor en gran parte de la cobertura. Quizás lo más complejo para la imagen del país.

Aunque algunos periodistas insisten que lo que corresponde es siempre ponerse del lado de las víctimas, es imposible no notar el peso que sigue teniendo en las miradas el pasado régimen militar, a pesar de que van 29 años de democracia. Pero qué duda cabe, “Pinochet” sigue siendo uno de los conceptos más asociados a Chile fuera del país, por más brillo que hayan tenido algunos futbolistas.

The Guardian, por ejemplo, ha dado espacio a columnas que advierten sobre la “criminalización de las protestas”, y el recuerdo de “los antiguos y malos días de Pinochet”. Algo que no considera la distancia kilométrica entre el contexto actual y el pasado.

En cambio, The Economist, a través de su columna Bello, habló de un “modelo que necesita arreglarse, no revertirse”, algo que también muestra conocimiento de un Chile que ha cambiado mucho gracias a su desempeño económico, por más imperfecciones que tenga y que, por supuesto, se mencionan.

Dentro de lo mejor que se ha escrito, creo, está el artículo de The Wall Street Journal rotulado “In Chile, Peaceful Protests Turn Violent by Night”. Sus periodistas abordaron a quienes estaban en medio de protestas para conocer sus razones. La necesidad de la violencia como única forma para llamar realmente la atención, el reconocimiento de que no se identifican ni con la derecha ni con izquierda, o un historial de movilización que partió en la etapa escolar, surgen como explicaciones. Y donde el pasado tiene poco que explicar.

También hay historias que sorprenden por su titulación, incluso con una agencia tan seria como Reuters. “Looking for a hero: shirtless Chilean protester, police-hating dog rise to fame”, busca ciertos íconos de las protestas y encuentra a un tipo joven sin polera que ocupa como escudo un destruido signo “Pare” (“Capitán Pare” o “Pare man”) y a un perro que por su hostilidad contra los carabineros es conocido como “matapacos”. ¿Héroes?

Probablemente, algunos encuentren la cobertura irritante y limitada, ya que no da cuenta del país en su justa dimensión. Pero la verdad, hay pocas piezas periodísticas capaces de hacer lo anterior.

Dicho eso, es indudable que está crisis también puede ser una oportunidad para que un mayor interés conduzca a un mejor conocimiento y comprensión del Chile de hoy, por parte de periodistas que por años han dedicado más atención a Venezuela o Argentina. Quienes hemos ejercido el rol de corresponsal en distintos países sabemos que estamos obligados a entenderlos, incluso superando nuestras limitaciones. Conocer de historia es indispensable, pero no una explicación de todo lo que ocurre.

En su novela satírica “The Scoop”, el escritor inglés Evelyn Waugh hace un divertido retrato de la labor de quienes dejan sus casas para salir a buscar información al mundo. Y en una de las primeras lecciones de periodismo, al entrañable William Boot le dicen lo siguiente: “Una noticia es aquello que le interesa a un tipo al que nada le importa apenas. Y sólo es noticia hasta el momento en que lo ha leído”.

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *