El mercurio, domingo 25 de noviembre de 2018

La organización de Icare tuvo a bien innovar el formato de Enade 2018, no solo respecto del lugar donde se realizaron las reuniones plenarias, sino también por la vía de generar simposios a la hora de almuerzo, focalizados en temas específicos relativos al futuro de Chile, siendo uno de ellos “Chile, potencia marítima”.

El resultado fue una sesión muy intensa, interactiva y con miradas distintas que cubrían los distintos ámbitos de lo marítimo. Las propuestas que trajeron los panelistas iban desde la necesidad de mejorar la logística que alimenta o permite operar a los puertos, la necesidad de tener una solución que permita desarrollar la industria de los cruceros, un plan nacional de construcción naval continua que permita desarrollar en Chile la renovación de la flota y necesidades de la Armada, con los beneficios asociados que ello conlleva para la industria chilena. En resumen, propuestas multisectoriales que no deben quedar en el olvido y que debemos seguir trabajando si es que queremos incrementar nuestra calidad de potencia marítima, donde, por de pronto, lo más fundamental es echar a andar la política oceánica nacional publicada a comienzos de marzo de 2018.

Si debemos reflexionar qué entendemos por potencia marítima, mi recomendación es utilizar una definición simple y accionable, la cual es el trabajar con y desde el mar para un Chile más potente y desarrollado. Potencia marítima no es igual a poder naval, pero un país que es potencia marítima lleva asociado el poder naval que requiere la protección de los intereses marítimos nacionales.

Invito a transformar a Chile en la potencia marítima del Pacífico Sur y hacer realidad lo que dice nuestro himno nacional: ese mar que tranquilo te baña te promete futuro esplendor.

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