El Libero, martes 24 de septiembre de 2019

Señor Director,

La actual realidad política y económica del mundo, la que está influenciada por el conflicto entre China y los EE.UU., genera ya no la necesidad, sino la obligación de empresarios y ejecutivos de entender lo que ocurre fuera de Chile, más aún considerando que somos una economía abierta y por ende extremadamente afectada por lo que ocurre en el Indo Pacífico, las Américas, Europa y en el Asia Menor.

A modo de ejemplo, muchos colocan en la guerra comercial sino-norteamericana la razón de todos los males que nos afectan estos días, pero la verdad es que están un poco equivocados porque esta última situación es solo parcialmente culpable de las penas que nos aquejan, ya que sólo agrava condiciones de demanda que se han venido deteriorando desde hace un tiempo, donde lo principal es la ralentización de la economía China, y por ende su menor demanda de los productos que nosotros y el resto del mundo exportamos a ese país. El entendimiento parte por entender que somos una economía abierta, que exporta principalmente commodities y productos agrícolas y del mar, que estamos muy concentrados en pocos mercados con los riesgos que ello implica, que crecemos más que el promedio del mundo cuando esos mercados están con buen desempeño, y que tiene el riesgo de sufrir caídas más estrepitosas si el entorno se nubla y nuestros compradores se complican, y que sólo gracias a la institucionalidad económica existente y al manejo macroeconómico de los últimos 30 años, nos hemos mojado menos que otros cuando llueve.

Richard Kouyoumdjian
Vicepresidente AthenaLab

Fuente: El Líbero

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