La frontera norte de Chile con Perú y Bolivia ha estado concentrando la atención en los últimos meses por motivos que ya no tienen que ver con demandas en cortes internacionales para intentar modificar delimitaciones zanjadas por tratados de larga data, sino por otra clase de problemáticas transnacionales, que involucran presiones migratorias, actividades criminales y recientes denuncias sobre el uso de recursos hídricos compartidos.

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