Si existe algo claro en estos tiempos de incertidumbre, es que el escenario internacional se encuentra cada vez más afectado por amenazas de naturaleza transnacional, como el terrorismo, crimen organizado internacional, contrabando de todo tipo y ahora pandemias. Esta situación presenta de inmediato dos clases de desafíos. Uno, referido a la necesidad de articular respuestas multilaterales, dado que no existe Estado alguno capaz de enfrentar por si solo la neutralización de este tipo de amenazas, lo cual se ha vuelto aún más difícil en un contexto donde muchos países se están replegando de sus compromisos internacionales. Y otro, relacionado con la imperiosa necesidad de coordinar una respuesta adecuada al interior de los Estados, ocupando de forma coordinada la totalidad de los recursos existentes.

En este contexto, es cada vez más evidente que algunos Estados y gobiernos más proactivos o con más experiencia se han centrado en mejorar sus arquitecturas de seguridad para poder enfrentar los dos desafíos anteriores en forma eficiente y eficaz. Sin embargo, son pocos lo que transitan este proceso de forma preventiva. La historia nos enseña que normalmente los Estados adoptan o resuelven dotarse de estructuras de seguridad mejoradas, solo cuando enfrentan eventos catastróficos originados en la naturaleza o por la acción humana, que afectan seriamente los niveles de seguridad individual, nacional o global.

El coronavirus, denominado COVID-19, viene nuevamente a poner a prueba la capacidad de los distintos países para responder a esta emergencia, de la cual es muy difícil predecir sus resultados, por tratarse de una situación inédita, y que incluso está poniendo a prueba la globalización con el cierre de fronteras. Lo que sí sabemos, es que nadie está ajeno a su impacto y que cada Estado deberá emplear todas sus capacidades e instrumentos de poder en un proceso interagencial, donde lo único relevante será como brindar la mayor seguridad a la población, así como minimizar su impacto en otras áreas de la sociedad.

Descarga a continuación nuestro documento que contiene una reflexión sobre seguridad nacional y pandemias, y sugiere recomendaciones para enfrentar la emergencia desencadenada por el coronavirus en Chile:

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