Mandato Fundacional

¿QUÉ HACEMOS?

 

Nos relacionamos con las autoridades de gobierno chilenas responsables por la gestión de la defensa nacional y de las relaciones internacionales, incluyendo las comisiones de defensa y relaciones internacionales del Senado y Cámara de Diputados. Nos relacionamos con universidades, academias y centros que tengan interés o trabajen estos temas. Nos relacionamos con los partidos políticos y sus centros de estudios. Nos relacionamos con gobiernos extranjeros y sus representaciones diplomáticas.

Estudiamos y analizamos los temas relacionados a la defensa nacional y las relaciones internacionales. No nos quedamos solo con las políticas públicas asociadas a esos temas. Vamos más allá. Estudiamos también la forma en que se financian, administran y gestionan los ministerios e instituciones que dan forma a las políticas de defensa y relaciones exteriores. No sacamos nada con tener buenas definiciones y políticas públicas si es que fallan en la implementación. No sacamos nada con tener una política de defensa impecable si las fuerzas armadas no están a la altura o se gestionan adecuadamente. No sacamos nada con ser referentes internacionales en lo comercial, si es que no tenemos una cancillería e instituciones dependientes que puedan llevar nuestra política exterior a un nivel de mayor desarrollo que incluya aspectos políticos y de defensa.

Revisamos la experiencia de otros países y traemos a Chile lo que sea aplicable. Generamos acción por la vía de influir en la acción del gobierno, ya sea a través de publicaciones, prensa, seminarios o reuniones privadas. Generamos acción por la vía de influir en la opinión pública y por la vía de darle importancia en la agenda pública a los temas de defensa y relaciones exteriores, y por la vía de que los chilenos tengan una identidad y claridad de cuáles son los intereses nacionales. Generamos acción por la vía de estar disponibles para aconsejar y ayudar a quienes tienen que trabajar estos temas en el gobierno. Generamos acción a futuro por la vía de trabajar e influir sobre la juventud. El tema de defensa y relaciones internacionales de Chile no es tema para los jóvenes y debiera serlo. Para ello usaremos activamente los medios por los cuales los jóvenes se informan y opinan.

Pero por, sobre todo, generamos acción por la vía de tener un equipo de primera categoría y que se transforme en un referente en materias de defensa y de política exterior. Estamos en el mundo de las ideas y en ese mundo el talento y su prestigio mandan. Talento que se debe acompañar adecuadamente objeto produzca máxima efectividad.

¿CÓMO LO HACEMOS?

 

Para cumplir con nuestros objetivos no solo debemos pensar (think), sino que debemos llegar a influir y lograr cambios de ser necesarios (do). Esto último es la característica fundamental de AthenaLab. Una organización que debe funcionar y estar organizada para que las cosas ocurran. No pretendemos ser fuente de generación de ideas únicas y de ser necesario tomaremos las ideas y mejores prácticas donde sea que ellas estén ubicadas. Ello es necesario toda vez que en Chile la praxis es débil en los temas que nos convocan, pero a la vez, debemos revisar que aplica a Chile y colocar el contenido local ya que mucho de lo que se desarrolla afuera no aplica a la realidad de países como Chile. Para ello trabajaremos con personas, organizaciones e instituciones nacionales y extranjeras que nos permitan acceder en forma rápida y eficiente a la información e ideas que puedan ser importantes en la búsqueda de nuestros objetivos.

Seremos independientes de las autoridades de gobierno y tendremos opinión propia respecto de los temas de la defensa y relaciones exteriores, y para ello necesitamos tener acceso a información y a los mejores expertos en las materias que sean de nuestro interés. En el acceso a ideas e información trabajaremos con personas, organizaciones e instituciones de todo orden, pero llegado el minuto de publicar, influir y actuar lo haremos sobre la base de que no transamos en nuestros principios liberales. Somos liberales y buscamos que Chile se desarrolle en libertad y con ideas que conversen con nuestro ideario liberal. No seremos funcionales a las agendas del gobierno o de otros grupos de interés. No podemos ser financiados por empresas o personas que quieran que nuestro trabajo deje de ser imparcial y que favorezca una solución en particular. En defensa los presupuestos son grandes y así también los intereses que están detrás de ellos.

Normalmente los “think tanks” solo buscan influir sobre los “decision makers”. AthenaLab también buscara influir sobre ellos, pero nosotros queremos ir más allá. Queremos no solo influir sobre las autoridades políticas relacionadas con defensa y relaciones exteriores, sino también sobre la juventud. Tendremos un especial foco en los jóvenes ya que nuestro ideario se basa en buscar un Chile mejor, desarrollado, potente y con identidad nacional. Los jóvenes serán un objetivo especial de AthenaLab.

Para darle forma a lo anterior, un grupo de personas comprometidas con Chile, la libertad, el desarrollo e identidad nacional, e interesadas en la defensa nacional y relaciones exteriores como medios para apoyar el crecimiento de Chile, hemos decidido fundar AthenaLab, el cual producto de una donación inicial se organizará y colocará en funcionamiento al más breve plazo. Tendrá un periodo inicial en que deberá organizarse y madurar, pero desde sus comienzos queremos que tenga impacto y relevancia. La idea es que a futuro se puedan recibir aportes adicionales que nos permitan ser más efectivos en la entrega e impacto sobre nuestros temas de interés. Dichos aportes deberán venir de fuentes que sean consideradas “like minded” para no generar ruidos y no debieran generar cambios en los derechos societarios. Necesitamos que AthenaLab se mantenga fiel a sus principios rectores y el mandato de sus fundadores.

¿PORQUÉ LO HACEMOS?

 

La defensa nacional y las relaciones internacionales son ámbitos de la gestión del Estado que por su naturaleza están delegadas en el Poder Ejecutivo. Esa delegación ha llegado a tal punto que la sociedad civil participa poco o nada en las definiciones de las políticas públicas relacionadas con estas materias y de la forma y calidad con que se gestionan los ministerios e instituciones que administran y materializan la defensa y la política exterior.

Lo anterior podría no ser relevante si es que Chile siguiera siendo un país pequeño y que está obligado a seguir lo que los países grandes disponen, o las condiciones de la política y de la economía global se mantuvieran en una condición de equilibrio y prosperidad permanente. Hoy esa no es la realidad. La pax americana finalizó después de aproximadamente 25 años y estamos entrando a un período de competencia entre potencias globales, con un Chile que ya no es pequeño o irrelevante, y donde se reduce la efectividad del sistema de gobierno global basado en instituciones creadas al término de la Segunda Guerra Mundial.

Somos un país al que no le es neutro lo que pase en el mundo, más aún cuando nuestra economía está abierta y globalizada, con intereses nacionales permanentes en la región latinoamericana, y en el Asia-Pacifico, donde está el mar de Chile y buena parte de nuestros socios comerciales. A lo anterior se debe agregar que no podemos dar por sentado que la situación de la Antártica al amparo del Tratado Antártico del 1959 vaya a ser algo permanente. Sin el amparo del ese tratado tenemos múltiples reclamaciones sobre mismos territorios, lo que podría ser motivo de disputas.

Dado el cambio del contexto, la relevancia y de los intereses de Chile, creemos que la sociedad civil, tal como lo hace en otros ámbitos del interés público, debe influir y asegurarse de que las políticas públicas y organizaciones relacionadas a la defensa nacional y relaciones exteriores sean lo que Chile necesita de cara al futuro. A las nuevas generaciones les debemos un Chile potente en lo internacional y con una clara identidad de cara al resto del mundo. Llegó el minuto de que Chile tenga su propio carácter e identidad, y que las decisiones que tome relativas a su defensa y relaciones con el resto del mundo protejan no solo la soberanía, sino que también el interés nacional independiente de las fuerzas que busquen inclinarnos a uno u otro lado. Siempre debemos procurar que la seguridad nacional esté debidamente resguardada y buscar el mejor interés de los chilenos para que vivan en libertad y continúen su senda hacia un país desarrollado.