El Mercurio 25 de mayo, página A2

Señor Director

Solo para complementar su oportuna editorial sobre la construcción de fragatas en Chile, cabe agregar el contexto internacional en el cual se debe producir esta decisión. El mercado de segunda mano, al cual Chile suele recurrir, hoy se encuentra escaso de buques en buenas condiciones y con las capacidades militares requeridas. La poca disponibilidad está dada por naves viejas que van a ingresar en su segundo ciclo de vida, el más caro en términos de mantenimiento. En segundo lugar, las potencias navales no se están desprendiendo de embarcaciones. Es más, se rearman ante una situación internacional marcada por la incertidumbre y donde se debilitan las instancias de cooperación. Las costas del Pacífico son testigo de los acelerados programas de construcción de naval de Australia, Canadá, China y Japón. En la región, nuestros socios de Brasil lo entendieron. Junto con compartir el tenor de su editorial, creemos relevante destacar todo lo anterior, porque parte del gran respeto internacional que despierta hoy Chile se debe a que cuenta con una marina de guerra eficiente y potente. Cualquier decisión al respecto a las fragatas y su construcción va a comprometer la estatura del país a futuro. Y las demoras tienen sus costos. En la actualidad, esta nación antártica no cuenta con un rompehielos, justamente por la brecha entre la baja del “Viel” y la construcción de su reemplazo en ASMAR.

Juan Pablo Toro

Director ejecutivo AthenaLab

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