El Mercurio de Valparaíso, 20 de octubre de 2019

El 14 de octubre, Sempra Energy anunció la venta de Chilquinta y asociadas a State Grid International Development Limited, una filial de la empresa estatal china State Grid Corporation of China. Anteriormente, en marzo de 2018, la también estatal China South Power Grid compro el 28% de Transelec, y antes de eso a fines del 2015, la State Power Investment Corporation compró Pacific Hydro. Conforme haya vendedores dispuestos a vender, nada impide que empresas estatales chinas sigan comprando activos eléctricos ubicados en Chile.

Excepto por las preocupaciones laborales de los trabajadores y del Seremi por que los nuevos dueños mantengan la calidad del servicio, a nadie le ha llamado la atención que esta y las otras compras sean de empresas estatales chinas cuyo dueño es la República Popular China.

Las adquisiciones realizadas se hicieron siguiendo las reglas y ajustadas a derecho. En eso nada que observar, pero sí debería ser motivo de atención que las compras sean realizadas por empresas estatales de otro estado soberano. Uno se pregunta cómo se manejarían por parte de la SEC las eventuales multas y sanciones, las cuales ocurren con alguna frecuencia en los servicios básicos regulados. Levanto el punto porque para Chile no es lo mismo sancionar a una empresa particular, que a una empresa cuyo propietario es la segunda potencia del mundo, y que por lo demás, en tiempos recientes les ha dado algunas lecciones a políticos chilenos respecto de la forma de comportarse y relacionarse con ellos. En esta misma línea, ¿se imaginan el problema que se generaría ante un eventual proceso sancionatorio de caducidad de concesión? Ello no es algo remoto si consideramos que la concesión de ESSAL en Osorno está en revisión.

Es muy posible que las reglas que rigen las inversiones de extranjeros en Chile no hayan considerado el caso de las empresas estatales foráneas y quizás sea hora de revisarlo, y también es muy poco probable que la intención del regulador haya sido transformar las concesiones de servicios básicos en un tema de política exterior. Entregar concesiones como la de Chilquinta a una empresa de las características de State Grid es casi o muy parecido a estar cediendo soberanía debido a la poca capacidad real que tenemos para tomar acciones sobre inversiones chinas sin que ello se transforme en un tema mayor de estado. Esto no es un problema que sea exclusivo a los chinos. Es algo que debiera ser revisado respecto de cualquier inversión en servicios concesionados en donde la propiedad quede en una empresa estatal extranjera.

En la misma línea de lo anterior, quizás debiéramos aplicar el mismo criterio, es decir, no entregar concesiones de telecomunicaciones e infraestructura como son redes de 5G, aeropuertos, puertos, u obras publicas críticas a empresas estatales no chilenas. Una cosa es que concesionemos los servicios e infraestructura básica y otra es que lo dejemos en manos de otros estados. Al parecer tendremos que revivir el antiguo concepto de empresas estratégicas.

Para terminar y volviendo con los chinos, no alcanzo a entender el propósito de sus inversiones en infraestructura y servicios básicos de otros países que no sea un interés no económico.

Richard Kouyoumdjian
Vicepresidente AthenaLab

Fuente: El Mercurio de Valparaíso

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